Inhala por la nariz hasta llenar unos dos tercios, añade un segundo mini-inhalo corto para expandir la parte alta del pecho, y exhala largo y continuo, preferiblemente por la nariz, como si empañaras un cristal en silencio. Repite durante un minuto. Este patrón ayuda a reclutar alvéolos colapsados y a descargar dióxido de carbono de forma eficiente, reduciendo la sensación de saturación interna. Úsalo tras recibir una noticia estresante, al toparte con tráfico denso o cuando detectes el ceño fruncido sin darte cuenta.
Inhala cuatro, pausa cuatro, exhala cuatro, pausa cuatro, todo por la nariz y sin tensión en el cuello. Si cuatro se siente exigente, reduce a tres; si estás cómodo, mantén la ligereza. Un minuto completo ofrece bordes claros que organizan la atención y calman impulsos de urgencia. Es útil antes de reuniones difíciles o para ordenar ideas dispersas. Visualiza un cuadrado que recorres con la respiración, como un marco seguro que contiene la energía y evita que el diálogo interno se desboque.
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